*Versión del mensaje de la Mtra. Claudia Ruiz Massieu, Presidenta del CEN del PRI, en la Tercera Sesión Extraordinaria de la Comisión Política Permanente del Consejo Político Nacional, realizada en el Salón “Alfonso Reyes” de la sede priista, el miércoles 18 de julio de 2018.*

julio 19, 2018

Muy buenas noches querida y distinguida ex Presidenta Nacional de nuestro partido, Beatriz Paredes, queridos ex Presidentes de nuestro partido, Manlio Fabio Beltrones, Don Adolfo Lugo, César Camacho.
Queridos compañeros y compañeras de partido:
Hace un año, cuando el Consejo Político Nacional me dio su confianza y me eligió para servir a nuestro partido desde la Secretaría General, dije que la expresión más elevada, más genuina y más valiosa del priismo no es la dirigencia, sino la militancia.
Son las bases quienes nos mantienen en pie, incluso en nuestros momentos más desfavorables; y es sólo regresando a ellas que podremos levantarnos, reinventarnos y crear el nuevo consenso interno que nos permita recuperar la confianza de los mexicanos.
Todos los días, desde aquel día, he encontrado una nueva razón para reafirmar mi compromiso, mi orgullo y mi amor por nuestro partido, que me ha dado tantas oportunidades.
Consciente del momento histórico que vivimos y refrendando mi compromiso con la militancia, quiero expresar mi agradecimiento a las y los integrantes de la Comisión Política Permanente, quienes en representación del priismo del todo el país, hoy me permiten rendir protesta para servir a nuestro partido, como Presidenta del Comité Ejecutivo Nacional.
A René Juárez Cisneros, que con entrega y convicción, aceptó la encomienda de conducir a nuestro instituto político dos meses antes de la elección más grande y compleja de nuestra historia moderna aquí le manifiesto mi respeto y mi amistad.
También aquí, reconozco el esfuerzo de nuestras candidatas y candidatos, quienes con orgullo portaron nuestras siglas y representaron a nuestro partido en el pasado proceso electoral.
Reconozco además a nuestra militancia, que con lealtad, con generosidad y compromiso, nos refrendó su apoyo en la elección más grande y competida de la historia.
El 2018 será recordado en la historia del PRI de una de dos maneras: como el año de nuestra gran debacle o como el año en que iniciamos nuestra gran reforma. Escribir el desenlace de este capítulo depende de todos nosotros.
Vamos a perderle el miedo a las palabras. Si queremos cambiar la realidad, primero tenemos que atrevernos a describirla sin eufemismos.
Vamos a mirarnos en el espejo de cuerpo entero, sin miedo ni prejuicios, reconociendo lo que hoy representamos para poder definir lo que queremos ser.
Porque para hacer cambios de fondo, también hay que cambiar las formas, y como yo lo interpreto, una de las cosas que más rechaza la gente es la falta de claridad, la falta de contundencia para decir las cosas como son, empezando por nuestras fallas.
Los resultados del 1 de julio no los podemos cambiar, pero lo que sí está en nuestras manos, sobre lo que sí tenemos control, es decidir cómo responderemos a esta nueva realidad.
Por eso, la primera pregunta que todos los priistas debemos hacernos es si nos conformaremos con administrar la inercia de lo que tenemos, o nos atreveremos a conducir la reforma, para lograr lo que queremos.
Porque conozco la grandeza y el espíritu de nuestra militancia, y conozco la historia de nuestro partido, no tengo la menor duda que la respuesta a este planteamiento será clara: vamos a levantarnos, vamos a renovarnos y vamos a fortalecernos.
Para esto, debemos emprender dos grandes procesos.
Primero, un diagnóstico franco, objetivo y autocrítico sobre las causas de nuestra derrota. Un diagnóstico que incluya una reflexión profunda del pasado proceso electoral, pero que vaya mucho más atrás en su análisis.
Porque las razones que nos apartaron de la confianza de la ciudadanía tienen sus orígenes en inercias, en actitudes y en formas de hacer política que venimos arrastrando no desde la pasada elección, sino desde la pasada generación.
A partir de esta reflexión, deberá detonarse un proceso de reforma, con una hoja de ruta clara, que no sólo enuncie lo que haremos, sino que defina cómo lo haremos.
Sabemos, porque así lo ha expresado con claridad, que nuestra militancia desea estar en primera línea, como siempre, para respaldar al partido en esta etapa de cambio: pero no como espectador testimonial, sino como actor central, no sólo ejecutando directrices trazadas por la dirigencia, sino contribuyendo activamente a la toma de decisiones.
No podemos acometer nuestra reforma más profunda en 72 años, sin primero tener orden interno: en nuestras estructuras; en nuestras dirigencias; en el acatamiento a nuestra propia normatividad, de forma que los acuerdos que tomemos gocen de fuerza y certidumbre.
Para la dirigencia que encabezo, el proceso de reforma no será excusa para descuidar los pendientes inmediatos e impostergables que debe atender el partido; al contrario, será incentivo para solventarlos con rapidez y eficiencia.
Garantizaré un proceso ordenado, transparente, incluyente y con apego a la legalidad, para la renovación del Comité Ejecutivo Nacional.
Una vez que el Tribunal Electoral califique la elección presidencial, y dentro del periodo reglamentario de 60 días, convocaré al Consejo Político Nacional para que designe a la dirigencia que concluirá el periodo estatutario del Licenciado Manlio Fabio Beltrones.
En 2019, se expedirá la convocatoria para elegir a la nueva dirigencia, que implementará la reforma a la que nos lleve la reflexión que hemos iniciado.
Como Presidenta, atenderé el rezago que tenemos en la actualización de los órganos de gobierno y dirección del partido.
Esto resulta inaplazable por motivos legales, pero también por congruencia: ¿cómo podemos emprender una reforma, sin antes cumplir a cabalidad con la normatividad que nosotros mismos nos hemos impuesto?
Por convicción, por imagen y por orden interno, no podemos ya darnos reglas que no estamos dispuestos a cumplir.
Conduciré la renovación de una tercera parte de Dirigencias Estatales que ya han cumplido su periodo estatutario.
De igual manera, iniciaré los procesos de renovación en más de 20 entidades, donde los Comités Municipales y los Comités Seccionales han concluido su ejercicio.
Asimismo, renovaré 15 Consejos Políticos Estatales que ya están vencidos y constituyen espacios indispensables para que la militancia participe de las decisiones del partido.
Asumo la responsabilidad de que estos procesos de renovación sean incluyentes y reflejen la pluralidad que debe caracterizar a nuestro instituto político.
Hoy debemos aprender a construir partido, a hacer tarea política, a servirle a la gente y hacerle una labor de gestión con menores recursos.
Los mexicanos han dado un mandato claro para que los partidos hagamos un uso más racional, austero y responsable de los recursos públicos.
Hagamos de esta nueva realidad una oportunidad. Salgamos a la calle para tender puentes con la ciudadanía mediante actividades que le den vida al partido, que movilicen a la militancia y nos vinculen con la sociedad.
Para ello, fortaleceré el Comité del Financiamiento, a fin de hacer frente a esta nueva visión de hacer política.
El partido debe trabajar de manera más coordinada en todo el país, por lo cual debemos mantener una comunicación permanente y estrecha, entre el Comité Ejecutivo Nacional y nuestros gobernadores, quienes son nuestro referente y nuestra fortaleza.
Aprovecho aquí para hacer un reconocimiento a la señora y señores gobernadores, por su permanente solidaridad y compromiso con nuestro partido, de manera señalada en el pasado proceso electoral.
Gracias también por el respaldo que le dan a la dirigencia que hoy asumo.
Mantendremos una relación estrecha con nuestros congresos en los estados; presidentes municipales; regidores y síndicos. Son nuestra primera línea de contacto con la ciudadanía y también son nuestra primera línea de defensa, representan al partido, por lo tanto debemos mantener posiciones, mensajes y estrategias alineadas.
No están solos, no están solos, los vamos a respaldar, los vamos a apoyar y los vamos a defender.
Tendremos una relación cercana, respetuosa y coordinada con los Comités Directivos Estatales.
Por ello, en lo que respecta a las delegadas y los delegados del Comité Ejecutivo Nacional, que son nuestro puente con los estados, echaremos mano del compromiso y el talento de nuestros mejores cuadros.
El Comité Ejecutivo Nacional, a su vez, debe ser reflejo y representación del partido plural, nacional, dinámico y progresista que queremos volver a ser.
Si algo sobra en el PRI es talento, dedicación, trayectoria y conocimiento, por eso invitaré a integrarse a este esfuerzo a mujeres y hombres que representen el mosaico regional, el entreveramiento generacional y la procedencia sectorial y organizacional que nos caracteriza.
El reconocimiento de esta diversidad interna irá acompañado por la valoración al mérito, la experiencia y la trayectoria, por encima del amiguismo.
Como una de nuestras tareas inmediatas, es imperativo definir qué oposición queremos y necesitamos ser en esta nueva realidad política.
Seremos valientes y firmes para señalar lo que vaya en contra de nuestros principios, pero también seremos valientes cuando debamos ser una oposición responsable cuando así convenga a México.
Para definir nuestra agenda, las causas y posiciones que habremos de defender, convocaré en los próximos días a las y los futuros legisladores federales para que elijan a quienes habrán de coordinar a nuestras bancadas en el Congreso de la Unión.
Esta dirigencia pondrá bases firmes para que nuestro partido llegue con fuerza y unidad a las citas electorales del próximo año en Aguascalientes, Baja California, Durango, Quintana Roo y Tamaulipas.
Iniciemos el proceso de reflexión que habrá de llevarnos a la reforma de nuestro partido: desde las bases, desde los estados, desde el seccional y desde la militancia individual.
Los sentimientos y las ideas de cada priista, de cada sector, de cada organización y de cada expresión, tendrán un espacio para hacerse oír, en un partido abierto.
Porque si bien la fundación del PRI se hizo desde las dirigencias, nuestra reforma debe ser de signo contrario: desde abajo hacia arriba, con la militancia como protagonista para crear un partido más horizontal, democrático y autónomo.
Se dice que origen es destino. Los priistas hemos demostrado a lo largo de nuestra historia que el destino lo construyen las personas: con voluntad, trabajo y una visión clara de lo que queremos.
Compañeras y compañeros:
Lo dije cuando asumí esta responsabilidad y hoy lo reitero:
Soy una priista de la resistencia. No le tengo miedo a que seamos oposición.
Como todo militante, siempre soñé con dirigir a nuestro partido, lo que nunca imaginé, es que este sueño se haría realidad, en el momento más complejo.
Lo digo con claridad y convicción: asumo la Presidencia del Comité Ejecutivo Nacional, consciente del momento en que vivimos y lo hago con plena responsabilidad y con total compromiso.
De mi padre aprendí que la adversidad es una oportunidad para renovarse, para crecer y para servir mejor.
Aprendí también que el PRI no es de alguien, es de todos, que todos somos importantes y que todos tenemos una tarea que cumplir.
Gracias por su confianza. Los necesito a todos caminando juntos para enfrentar el gran reto de construir el futuro.
Queridos compañeros, queridas compañeras:
En estos días he recogido las expresiones de dolor, de rabia, de incertidumbre, de nuestros amigos y compañeros, pero también he palpado su amor por el partido, su orgullo y sus ganas de caminar juntos hacia el futuro, por eso quiero decirles que hoy me siento más que nunca, orgullosa de ser priista.
Muchas gracias.